El ser humano es un animal estúpido por naturaleza, parece incluso que le gusta tropezar con la misma piedra....varias veces... Me quedé pensando en lo que estaba haciendo, por una vez me detuve en el agitado curso de mis pensamientos e intenté comprender mis sentimientos. Pero llegué a la misma conclusión de siempre, no importa lo que sienta, solo mis actos y pienso en ti y me siento mal. Pobre chico....
jueves, 16 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
RÓTULOS DE NEÓN II
Tuve razón, apenas disfruté de aquello y encontré consuelo en pensar en aquella persona a la que en realidad amaba. No era quien yacía a mi lado en la cama y eso me perturbó. Pero, lo ultimo que quería era sufrir y tenia tanto miedo, ojala Él se diese cuenta.
martes, 7 de junio de 2011
Despedidads....
En sus ojos se había producido una de las mayores inundaciones que he visto y sollozaba, intentando disimular la tristeza, así que me acerque, seque las lágrimas de mis ojos y de los suyos y pregunte
_ ¿Qué te sucede?, ¿Qué es lo que empaña tus ojos?
_ No quiero que estemos lejos, no quiero separarme de la persona que más esperanzas me da. Creí que siempre estarías conmigo.
_ Siempre es mucho tiempo_ dije mientras ponía la mano sobre su corazón y continuaba diciendo_ pero, pase lo que pase estaré aquí dentro, apoyándote ante las adversidades y velando por tu felicidad. Cuando parezca que el cielo a dejado de ser azul, los problemas se te caigan encima y el mundo intente sepultarte en vida, piensa en mi, y da por seguro que yo también estaré pensando en ti.
_entonces… ¿Por muy lejos que nos encontremos, tu siempre viajaras conmigo? ¿Será como si te llevara siempre dentro de mí?
_ Claro, nunca te abandonar, ni tu a mi. Cuando el arco iris pierda su esplendor y el sol deje de brillar, estaremos ayudándonos mutuamente y echándonos de menos, como si fuéramos dos, en un mismo cuerpo.
Entonces dejo de llover en su cara y mostró una extensa sonrisa que consiguió contagiarme. Jamás me gustaron las despedidas pero si soñar con el reencuentro.
By: Flor de Lililan ( Andrea)
sábado, 4 de junio de 2011
Para Abby, mi luz negra de esperanza (L)
Tu mundo y el mío se cruzaron ya hace mucho tiempo, fue algo inesperado pero maravilloso, enseguida broto la amistad y hoy sigue fuerte y latente, paseando entre nuestros cuerpos y forjando lazos bajo nuestras pieles. Desde el principio fuimos dos personas muy diferentes tu eras la luna de mi noches, mientras que yo era el sol de tus días. Por eso hoy solo pretendo llevarte unos pocos de mis rayos, para que iluminen tu rostro. Solo quiero que dejes de hacer aquello que inconscientemente haces, y es que aunque no lo dices claramente, yo se que predispones ante tus pies un camino amargo, y auto anulas ante tus ojos todas esas hermosas cualidades que te hacen ser esa persona tan maravillosa a la que yo quiero siempre a mi lado. No puedes decirme que me valore más, por que no lo hago, cuando tu tampoco lo haces, y yo no valgo más que tu y nunca lo are porque tu precio esta mucho más alto que las estrellas, esta allá donde nadie alcanza a ver con los ojos, en un lugar en donde solo se puede ver con e corazón.
By : Andrea Pascual López ( Pichona)
By : Andrea Pascual López ( Pichona)
miércoles, 1 de junio de 2011
Rótulos de neón
Vi un tugurio oscuro, con el rótulo de neón y entré, solo estaba de paso, tomaría un par de copas y saldría por patas, solo me apetecía recordar viejos tiempos de colillas apuradas y whiski aguado, solo eso. Pero entonces, mientras estaba sentada en la barra del bar, apurando mi gintonic, te vi. Te acercaste seguro de ti mismo y sonriente. Fuiste letal, caí otra vez en las garras del abismo en el que había jurado no hundirme. Pero aquí estoy otra vez entre tus sábanas, en una casa desconocida, en una ciudad desconocida, con un hombre desconocido. ¿Seré otra vez tan cobarde como para coger mis bragas y huir de madrugada?. No creo, esta vez me apetece ilusionarme un poco...Ya que no puedo aspirar a actriz, me conformaré con prostituta.
domingo, 22 de mayo de 2011
PROFECÍA GITANA
La muchacha miró la superficie pulida, donde se hallaba preso su reflejo.
-Tú… -sus palabras salieron como hiel de su boca- ¡Maldita seas! Maldita tu estampa y maldita tu alma…nunca más volverás a molestarme, ¡Nunca! Desaparecerás y podré al fin ser libre. Siempre me hiciste la vida imposible, con tus remilgos y niñerías, pero eso va a cambiar ¡Bruja!
-¿Quién es aquí la bruja?-suspiró el reflejo, abatido. En sus oscuros iris verdes se adivinaba el cansancio provocado por años y años luchando, de sufrimientos callados y penas a la espalda- Dime…
Sus palabras se interrumpieron cuando la doble del exterior del espejo. Golpeó con furia salvaje su superficie, convirtiéndola en añicos y creyendo dejar allí encerrada a su reflejo. Esparcidos por el suelo, los fragmentos comenzaron a sangrar profusamente, tiñendo el blanco suelo embaldosado de carmesí. La muchacha recogió con parsimonia un pedazo dónde se veía reflejado un ojo desorbitado y acuoso, su propio ojo. Lentamente se fue cerrando, y como si el párpado fuera de plomo se venció, derramando una lágrima sangrienta. La muchacha sonrió con gesto victorioso. Sacó una cajita negra de delicado metal ornamentado y se dispuso a guardar los trozos restantes.
-Nunca más…
Raito se había quedado a solas en la amplia alcoba, recordaba haber visto un espejo en su última visita a Ruchia, pero no lo encontró por ninguna parte. Se levantó súbitamente del lecho cuando notó un vuelco en el estómago que le subió el corazón a la garganta. Algo marchaba mal. Aguzó todos sus sentidos y le pareció oír algo, en el interior de su cabeza, un susurro. Siguió a aquella sensación, cada vez más intensa, que le llevó hasta un pequeño tocador. Sus manos cobraron vida propia y de uno se los cajones sacó una cajita ornamentada de pulido metal oscuro. Pesaba sobremanera y latía como si estuviera viva. Intentó abrirla, cerrada.
-¡¿Qué haces!?
Raito se volvió sobresaltado, aún con la caja en las manos. Ruchia se encontraba frente a él y al ver la caja las facciones de su rostro cambiaron radicalmente mostrando una máscara de ira y odio. Con un gesto violento le arrebató el objeto de las manos y lo guardó de nuevo.
-¡No vuelvas a tocarla!- le reprendió- ¡nunca!
Raito estaba sorprendido por su reacción, nunca la había visto de aquel modo. Entonces ella cambió súbitamente, su semblante volvió a ser el de antes y su mirada se dulcificó.
-Mi dulce príncipe, perdóname… - susurró contra su oído con tono sugerente- esta noche soy toda tuya…
Se apretó contra él y Raito pudo sentir todos y cada uno de los puntos de la anatomía de ella, su pecho, sus brazos, sus caderas y hasta sus muslos, pidiendo a gritos lo que inevitablemente ocurriría. Todos sus sentidos se nublaron y cedió ante el deseo. La levantó en el aire besándola con la pasión voraz de un fuego descontrolado. Mientras sentía que su mente racional perdía el control de su cuerpo creyó oír un lamento en la lejanía, pero ya era demasiado tarde…
La sombra del espejo se ocultaba en la oscuridad de un rincón, esperando paciente a su otra mitad. Sabia que era arriesgado y que si su intento fracasaba podían morir ambas y Ruchia moriría con ellas. Entonces la puerta de la alcoba se abrió y esta se iluminó con un débil resplandor etéreo. La otra mitad entró en la habitación, seguida de alguien, un apuesto chico de pelo blanco y tez morena. La sombra notó un vuelco en el estómago y toda su convicción se derrumbó como un castillo de naipes al ver a Raito. ``El no debería estar aquí ´´ se dijo `` Da igual, ahora no puedo echarme atrás ´´. La pareja se hacía carantoñas cuando la sombra salió de su escondite y se dejó ver. La otra mitad ahogó un grito de rabia y frustración al verla y su rostro se encendió de ira. Entonces reparó en el cofrecito que había en el suelo, abierto. Raito la miraba como si hubiera visto un fantasma y se separaba, paso a paso de la otra mitad.
-Tú –murmuró- ¡zorra!
La sombra contempló como su plan surgía efecto, la otra mitad miró a todos lados, buscando un arma para atacar a su reflejo, y cogió una daga situada estratégicamente en un diván cercano. La sombra aguantó son la suya escondida entre los pliegues de su túnica. Al percibir la amenaza inminente Raito se interpuso entre las dos mujeres.
Entonces todo sucedió muy deprisa. Raito abrió mucho los ojos, con sorpresa y de entre sus labios comenzó a brotar sangre, roja y espesa. Bajó la cabeza y contempló la afilada punta de la daga que sobresalía de su esternón. Por segunda vez aquella noche la sombra sintió como se le caía el mundo encima, al comprender lo que significaba la rosa roja que se extendía sobre el pecho de Raito. No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que un grito salvaje rasgó su garganta y la vació por dentro. Raito cayó al suelo, muerto y detrás la otra mitad sostenía aún la daga ensangrentada. En su mirada se reflejaba la locura que era dueña de su alma y la mueca de su rostro estaba desencajada por la ira.
- Si no lo tengo yo no lo tendrá nadie.
Entonces las dos mitades se abalanzaron la una sobre la otra, con las dagan es ristre. Todo quedó en silencio. Se hallaban detenidas en el centro de la habitación, entrelazadas en un abrazo mortal. La sombra esbozó una sonrisa de victoria y comenzó a toser sangre, sintiendo la daga de su enemiga en las entrañan. La otra mitad se percató del juego, había caído en la trampa al creerla desarmada.
- Eres muy lista pequeña puta…
Las imágenes de las dos se superpusieron y acabaron por fundirse en una sola.
Ruchia cayó al suelo, junto al cuerpo de Raito. Y lloró su muerte amargamente. Cerró los puños con rabia y lanzó un grito desgarrador al aire. `` He intentado encontrarme a mi misma y he acabado perdiendo a quien mas quería ´´. Se dejó llevar por la tristeza y la rabia junto al cuerpo ensangrentado de Raito. La profecía se había cumplido y sentía poco a poco como se moría por dentro.
-Tú… -sus palabras salieron como hiel de su boca- ¡Maldita seas! Maldita tu estampa y maldita tu alma…nunca más volverás a molestarme, ¡Nunca! Desaparecerás y podré al fin ser libre. Siempre me hiciste la vida imposible, con tus remilgos y niñerías, pero eso va a cambiar ¡Bruja!
-¿Quién es aquí la bruja?-suspiró el reflejo, abatido. En sus oscuros iris verdes se adivinaba el cansancio provocado por años y años luchando, de sufrimientos callados y penas a la espalda- Dime…
Sus palabras se interrumpieron cuando la doble del exterior del espejo. Golpeó con furia salvaje su superficie, convirtiéndola en añicos y creyendo dejar allí encerrada a su reflejo. Esparcidos por el suelo, los fragmentos comenzaron a sangrar profusamente, tiñendo el blanco suelo embaldosado de carmesí. La muchacha recogió con parsimonia un pedazo dónde se veía reflejado un ojo desorbitado y acuoso, su propio ojo. Lentamente se fue cerrando, y como si el párpado fuera de plomo se venció, derramando una lágrima sangrienta. La muchacha sonrió con gesto victorioso. Sacó una cajita negra de delicado metal ornamentado y se dispuso a guardar los trozos restantes.
-Nunca más…
Raito se había quedado a solas en la amplia alcoba, recordaba haber visto un espejo en su última visita a Ruchia, pero no lo encontró por ninguna parte. Se levantó súbitamente del lecho cuando notó un vuelco en el estómago que le subió el corazón a la garganta. Algo marchaba mal. Aguzó todos sus sentidos y le pareció oír algo, en el interior de su cabeza, un susurro. Siguió a aquella sensación, cada vez más intensa, que le llevó hasta un pequeño tocador. Sus manos cobraron vida propia y de uno se los cajones sacó una cajita ornamentada de pulido metal oscuro. Pesaba sobremanera y latía como si estuviera viva. Intentó abrirla, cerrada.
-¡¿Qué haces!?
Raito se volvió sobresaltado, aún con la caja en las manos. Ruchia se encontraba frente a él y al ver la caja las facciones de su rostro cambiaron radicalmente mostrando una máscara de ira y odio. Con un gesto violento le arrebató el objeto de las manos y lo guardó de nuevo.
-¡No vuelvas a tocarla!- le reprendió- ¡nunca!
Raito estaba sorprendido por su reacción, nunca la había visto de aquel modo. Entonces ella cambió súbitamente, su semblante volvió a ser el de antes y su mirada se dulcificó.
-Mi dulce príncipe, perdóname… - susurró contra su oído con tono sugerente- esta noche soy toda tuya…
Se apretó contra él y Raito pudo sentir todos y cada uno de los puntos de la anatomía de ella, su pecho, sus brazos, sus caderas y hasta sus muslos, pidiendo a gritos lo que inevitablemente ocurriría. Todos sus sentidos se nublaron y cedió ante el deseo. La levantó en el aire besándola con la pasión voraz de un fuego descontrolado. Mientras sentía que su mente racional perdía el control de su cuerpo creyó oír un lamento en la lejanía, pero ya era demasiado tarde…
La sombra del espejo se ocultaba en la oscuridad de un rincón, esperando paciente a su otra mitad. Sabia que era arriesgado y que si su intento fracasaba podían morir ambas y Ruchia moriría con ellas. Entonces la puerta de la alcoba se abrió y esta se iluminó con un débil resplandor etéreo. La otra mitad entró en la habitación, seguida de alguien, un apuesto chico de pelo blanco y tez morena. La sombra notó un vuelco en el estómago y toda su convicción se derrumbó como un castillo de naipes al ver a Raito. ``El no debería estar aquí ´´ se dijo `` Da igual, ahora no puedo echarme atrás ´´. La pareja se hacía carantoñas cuando la sombra salió de su escondite y se dejó ver. La otra mitad ahogó un grito de rabia y frustración al verla y su rostro se encendió de ira. Entonces reparó en el cofrecito que había en el suelo, abierto. Raito la miraba como si hubiera visto un fantasma y se separaba, paso a paso de la otra mitad.
-Tú –murmuró- ¡zorra!
La sombra contempló como su plan surgía efecto, la otra mitad miró a todos lados, buscando un arma para atacar a su reflejo, y cogió una daga situada estratégicamente en un diván cercano. La sombra aguantó son la suya escondida entre los pliegues de su túnica. Al percibir la amenaza inminente Raito se interpuso entre las dos mujeres.
Entonces todo sucedió muy deprisa. Raito abrió mucho los ojos, con sorpresa y de entre sus labios comenzó a brotar sangre, roja y espesa. Bajó la cabeza y contempló la afilada punta de la daga que sobresalía de su esternón. Por segunda vez aquella noche la sombra sintió como se le caía el mundo encima, al comprender lo que significaba la rosa roja que se extendía sobre el pecho de Raito. No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que un grito salvaje rasgó su garganta y la vació por dentro. Raito cayó al suelo, muerto y detrás la otra mitad sostenía aún la daga ensangrentada. En su mirada se reflejaba la locura que era dueña de su alma y la mueca de su rostro estaba desencajada por la ira.
- Si no lo tengo yo no lo tendrá nadie.
Entonces las dos mitades se abalanzaron la una sobre la otra, con las dagan es ristre. Todo quedó en silencio. Se hallaban detenidas en el centro de la habitación, entrelazadas en un abrazo mortal. La sombra esbozó una sonrisa de victoria y comenzó a toser sangre, sintiendo la daga de su enemiga en las entrañan. La otra mitad se percató del juego, había caído en la trampa al creerla desarmada.
- Eres muy lista pequeña puta…
Las imágenes de las dos se superpusieron y acabaron por fundirse en una sola.
Ruchia cayó al suelo, junto al cuerpo de Raito. Y lloró su muerte amargamente. Cerró los puños con rabia y lanzó un grito desgarrador al aire. `` He intentado encontrarme a mi misma y he acabado perdiendo a quien mas quería ´´. Se dejó llevar por la tristeza y la rabia junto al cuerpo ensangrentado de Raito. La profecía se había cumplido y sentía poco a poco como se moría por dentro.
martes, 19 de abril de 2011
Ven, acercate...
...no muerdo, lo juro, solo es un esteorotipo, una mascara, una ilusión. Antes solia ser buena chica, cuando aun no te conocia, cuando aún no me habia vuelto loca, o tal vez esto no es locura, tal vez por fin estoy sana...cuerda por una vez.....noooo ¿a dónde vas? no te alejes, no quiero estar sola, porfabor quedate en mi cama y abrazame esta noche solo por hoy, no pido mas, durmamos en posición de cucharita y digamonos cosas romanticas al oido, puedo cuidar de ti, puedo ser dulce y romantica, dejare en alcohol, las drogas....acercate...no...muerdo...
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